Se adhiere la UAEMéx a la Declaración de Helsinki sobre Multilingüismo en la Comunicación Científica

En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, es importante reflexionar acerca de algo esencial: la lengua originaria

La primera lengua, la que aprendemos en el seno familiar, la que escuchamos desde la infancia y que nos permite construir identidad, reconocernos como parte de una comunidad y comprender el mundo desde una historia compartida.

Es la lengua que hereda la cosmovisión de nuestros antepasados, que transmite valores, conocimientos y formas de relacionarnos con la naturaleza y con los demás. México es uno de los países con mayor diversidad lingüística del planeta: se reconocen oficialmente:

Lenguas indígenas nacionales

1

Variantes lingüísticas

1

Que son habladas por más de siete millones de personas. Cada una de esas lenguas representa una memoria histórica y un sistema de conocimientos que ha permitido a comunidades enteras habitar y cuidar su territorio durante siglos, sin embargo, muchas de ellas están en situación de riesgo. Y como bien dice Miguel León Portilla “Cuando muere una lengua, la humanidad empobrece”.

Hoy, la UAEMéx da un paso muy importante al firmar la Declaración de Helsinki sobre Multilingüismo en la Comunicación Científica. Esta firma representa una postura ética frente al modelo tradicional de comunicación científica que ha privilegiado una sola lengua y, con ello, ha limitado el alcance social del conocimiento.

La ciencia que no se comunica en la lengua materna de su comunidad difícilmente puede transformarla.

Cuando el conocimiento se produce en un idioma distante, se vuelve inaccesible para quienes más podrían beneficiarse de él: agricultoras que enfrentan el cambio climático, comunidades que protegen su biodiversidad, promotores de salud que trabajan en territorio. En cambio, cuando la ciencia dialoga en la lengua local, se convierte en herramienta viva: orienta decisiones, fortalece saberes, impulsa soluciones.

El multilingüísmo no es únicamente una cuestión de traducción. Es el reconocimiento de que existen múltiples formas legítimas de conocer el mundo. Los saberes ancestrales, transmitidos por generaciones en lenguas originarias, contienen conocimientos sobre el agua, la tierra, la medicina y la convivencia que hoy resultan esenciales para enfrentar los desafíos globales.

Integrar esos saberes en el modelo de Ciencia Abierta para la Transformación Social en la UAEMéx significa poner a la comunidad al centro y entender que abrir la ciencia no es solo permitir el acceso a los resultados; es abrirla cultural y lingüísticamente. Es garantizar que el conocimiento circule en doble vía: desde la academia hacia la comunidad, y desde la comunidad hacia la academia.

La transformación social no ocurre en los índices de citación; ocurre cuando una comunidad puede apropiarse del conocimiento y convertirlo en acción.

La ciencia solo será verdaderamente transformadora si actúa con respeto. Respeto por el conocimiento en todas sus formas —académico, comunitario, ancestral— y respeto por todas las lenguas en las que ese conocimiento se expresa.

No hay saberes menores ni idiomas secundarios. Hay distintas maneras de comprender la realidad y todas merecen participar en la conversación global de la ciencia.